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REFORMA MARIO Y CLARA






Un solo gesto; una línea que se curva uniendo patio y calle, organizando un único y gran espacio diurno...

Lo mejor de todo fue encontrarse con un solar que en su origen fue un negocio de floricultura y que precisaba de un espacio único, libre de soportes para desarrollar su actividad. Posteriormente sobre esta antigua estructura “condicionante” se construirían las tres plantas de pisos que ahora existen. El paso del tiempo hizo que también este bajo comercial se habilitara para vivienda. 

Sobre este lecho de historia intervenimos ahora. Sabíamos que al borrar la tabiquería existente nos encontraríamos con su esencia: un solar diáfano libre de soportes estructurales. Por otro lado la fachada orientada al Norte y el patio interior orientado al Sur se sitúan según una diagonal que los une y que esquiva el recibidor de entrada a la vivienda. 


Estas dos condiciones de partida dan lugar a que el proyecto se desarrolle a partir de un solo gesto: una línea que se curva y une las dos zonas exteriores (patio y calle) organizando un único y gran espacio diurno al que abocan las dos orientaciones. Detrás de esta sinuosa línea: la zona de noche y servicios.