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reforma Moises y Maite






Si conocierais a Moisés y a su familia… lo entenderíais todo.
Nunca más que ahora, creo que describir a los moradores de esta casa es describir también la casa.
Conocemos a Moisés casi desde siempre, de vida bohemia y audaz divide su tiempo entre su familia, su trabajo como profesor de inglés en un instituto y la música que es su gran pasión.
Él siempre vivió en esta casa con sus padres, luego cuando se unió con Maite, sus padres se trasladaron a vivir al campo y ellos colonizaron la vieja casa… a su manera.

Cuando nos plantean reformar su hogar y les visitamos por primera vez, entendimos que algo especial tendría que suceder… Teníamos que reformar su casa que se encontraba en la planta superior de una vieja construcción de principios del siglo pasado, mientras que la planta baja era habitada por sus tíos.
La casa que moraban, aunque era sombría y acusaba el paso del tiempo… ya tenía alma. La escalera situada en un lado, era de esas estrechas de un tramo largo, que cuando has subido 5 ó 6 escalones te obligan a agachar la cabeza para evitar el coscorrón. El recibidor, que ocupaba el espacio central de la casa  era a la vez espacio de trabajo: libros, carpetas, ordenador, música… todo estaba allí. El resto de estancias miraban hacia aquí y hacia allá, y con sus grandes puertas azules de dos hojas abocaban a este espacio central que también comunicaba por un estrecho pasillo con el patio interior por donde poder asomarse y hablar con sus vecinos de abajo.

La propuesta de reforma que planteamos, pretende que no se olvide nada. No buscamos una “modernidad” que ensalce nuestra labor de arquitectos contemporáneos. Buscamos una intervención silenciosa, que la casa vieja no pierda su esencia, que su espíritu siga en la casa nueva.
Con un presupuesto reducido, enfocamos un proyecto “muy poco dibujado”,  con unas trazas claras y un concepto potente dejamos que el devenir de las obras fuera abriendo caminos y decidiendo acabados: tableros de OSB para el pavimento, paneles sándwich para la cubierta, la mampostería de la medianera la dejaríamos vista, el suelo hidráulico de la vivienda inicial volvería a estar presente en algunos lugares y las puertas azules ¡cómo no!... también.

El proyecto vacía el volumen de la casa vieja y propone dos intervenciones que marcarán el devenir de la reforma: Pon un lado, se levanta la cubierta 50 cm. para incorporar una pieza de altillo que complete el programa, y por otro lado, se elimina una vigueta de madera con su revoltón que coincide con la situación de la escalera  y que, de repente, cambia la escala de la casa con la incorporación de la nueva escalera de acceso al altillo realizada con bandejas de hierro. El proyecto se completa con la inserción de un volumen que recorre las dos alturas de la casa y que alberga núcleos húmedos y un segundo volumen que abraza al anterior y que es el corazón verde de la casa que “bombea” vida sin parar.